Mujeres de otras nacionalidades:

Las mujeres quieren ser tratadas como PERSONAS y no como representantes de “su comunidad” nacional o étnica.
Mediante creativos y participativos métodos de reflexión, en este taller descubrimos los discursos del género, los estereotipos y otros elementos interiorizados que en ocasiones, colocan a las mujeres de otras nacionalidades en una posición de desigualdad.
Este descubrir permite a las participantes autoafirmarse, crear estrategias personales y colectivas para agitar discursos hegemónicos, cultivar oportunidades aventajándose de las diferencias entre personas y ser capaces de abordar no sólo otras realidades, sino otras necesidades, intereses, controversias y tradiciones, con salidas más sólidas. 

Mitos y trampas del amor:

Nuestros deseos amorosos están “influidos” por la educación sentimental que recibimos. Mientras que a los hombres se les educa en valores y modelos para “dejarse amar”, a las mujeres se las educa para “amar”. Con estas construcciones fantásticas, la tendencia trasnochada masculina es la de vivenciar el amor desde una impostura salvadora y de conquista y la femenina es la del miedo al rechazo, así como la renuncia inconsciente al amor propio, la autonomía y a las relaciones recíprocas.
En las diferentes representaciones lo femenino está vinculado a trampas culturales que irreflexivamente le asignan responsabilidades para el cuidado de las relaciones amorosas. Esta forma de vivenciar el amor perjudica a las mujeres debido a que influye en actitudes como: sacrificio por el otro, fusión con el otro y, desde visión constreñida el olvido de la propia vida.
Con este taller las participantes remueven creencias y actitudes que les dificultan tomar las riendas de su vida y adquieren herramientas para propiciar experiencias que atienden sus necesidades, deseos y proyectos de vida, es decir, un goce amoroso, libre de estereotipos y a su vez compartido.

Mi Autonomía económica y personal:

Históricamente las mujeres han sido educadas para ser “chicas buenas”, aún cuando esto les deteriore económicamente o les arrebate la parte que les corresponde de un proverbial pastel. A pesar de los cambios sociales, se siguen estimando como valiosas aquellas “cualidades” desligadas del dinero, pues cuando las mujeres expresan o priorizan el interés económico, se considera “inadecuado”.
Esta identidad configurada por la cultura genera conflictos personales, y en algunos casos retraimiento, en un gran sector de mujeres. Basándonos en casos de mujeres bien posicionadas en el campo económico y empresarial, animamos a las participantes a sacudirse de estos prejuicios sociales y a hacer uso de sus derechos económicos. Las entrenamos en competencias y habilidades para moverse en el campo económico, utilizando consejos prácticos provenientes de nuestra experiencia y de referentes femeninos cercanos a sus contextos.